lunes, 6 de julio de 2015

No entiendo a los vegetarianos

Las personas vivimos gracias a las emociones. Necesitamos de emociones para darle valor al día a día; a lo triste y penoso de vivir con problemas y obligaciones desde que tenemos uso de razón hasta que lo perdemos entrando en la demencia senil.
El problema radica en el exceso.
Desde chicos nuestros padres nos enseñaron (o intentaron hacerlo) que los
excesos son malos. Ese discurso se solía dar mientras repetían el segundo plato de fideos con albóndigas, para maridarlo con los litros de vino tino y un delicado budín de pan de cuarto kilo.
Y así es como el exceso pasó a ser algo natural en todos nuestros sentimientos, nuestras creencias o nuestros deseos. Por eso el fanático de Boca conserva ese deseo ferviente, porque cualquier simpatizante de River sufra de algún problema de salud o dolencia. Quizá sea el motivo por el cual la política argentina es un campo de batalla de insultos sin argumentos de ninguno de ambos lados. Puede ser que el rechazo a los diferentes nombres que tiene Dios, esté dado por ese amor excesivo al rótulo impuesto por la religión de turno que nos avala como creyentes. Pero a los vegetarianos...
... a ellos sí que no los entiendo.
Soy una persona obsesiva, me cuido bastante, como sano, ando con todos esos yuyos que compro por las dietéticas y me hago unos tés con sabores que bien se podrían usar para castigar a los nenes cuando se portan mal en la escuela. Pero sin embargo, no entiendo a los vegetarianos.
Entiendo la elección. A ver, a algunos les gusta el aladeltismo, a otros dormir en una cama de clavos, a vos te gusta comer de todo menos carne. Perfecto. Una decisión, lo hacés porque te gusta (o no lo hacés porque te disgusta). Hasta ahí vamos bien, somos todos amigos. Pero la justificación de la decisión. La fundamentación. Eso no me cierra.
No me cierra que un vegetariano esté en contra de matar a un animal, porque ese bicho sufre pero se compre unas Nike o unas All Stars que se fabrican en China explotando a un nene a tres dólares el día de trabajo. ¿Acaso el animal tiene más derechos que un ser humano? ¿O el problema radica en verle la cara al conejo y no al chinito explotado a 19.000 kilómetros de distancia?
¿Ojos que no ven, corazón que no siente?
Creo que el vegetariano no entiende mi postura. No me gusta hacer daño a los animales. Yo no vivo pensando en métodos de tortura a animales. Entonces, no veo por qué soy un mensajero de Belcebú solamente por el hecho de querer disfrutar un buen churrasco con unas fritas y una cervecita.
Quizás el error del vegetariano radica en hablar y comunicar cual evangelista su postura frente a la vida y alimentación. Así como a mí me molesta que un Testigo de Jehová me toque el timbre de casa a las nueve de la mañana de un domingo para traerme la palabra del señor, o que una cordobesa que trabaja para la telefónica me llame para ofrecerme 500 minutos libres en llamadas a Kuala Lumpur, también me molesta que un vegetariano suponga que tengo ganas de escucharlo y aceptar su verdad ante la vida de los pobres animalitos que deberían vivir en los prados.
El fundamentalismo muere cuando veo al vegetariano comiendo una galletita de fabricación industrial. Porque si uno tiene tan arraigada una idea y hasta considera correcto compartirla, e intentar que los demás cambien su parecer, al menos que sea con coherencia, con sensatez. Porque comerse una galletita que tiene grasa animal, es lo mismo que ir por un bife de chorizo a Las Cabras. Ser fotógrafo en los años 90’s y ser vegetariano, otra incoherencia. Por si no lo sabía, el rollo de film está hecho con una suspensión de gelatina animal. ¿Herejes? ¿O simplemente hipócritas?
Todas estas incoherencias no son exclusivas del vegetariano. Tengo amigos pseudocomunistas que fueron a Cuba, se sacaron la foto al mejor estilo Che Guevara y tuitean desde el BlackBerry, chatean desde el iPad en un tres ambientes que pagaron con un crédito en pesos otorgado con interés fijo porque así se ahorran unos mangos. El tema es, ¿por qué yo, siendo capitalista, no busco que los demás festejen las burbujas financieras, o siendo omnívoro no tengo deseo alguno por convertir a un vegetariano al fanatismo por la milanesa napolitana? ¿No querés comer carne? ¡No comas carne! ¡¿QUIÉN TE OBLIGA?!
¿Por qué, si yo no jodo a nadie, vienen a romperme las pelotas?
Creo que es arrogante el que considera que la naturaleza no fue lo suficientemente sabia en nuestra evolución, después de millones de años alimentándonos tanto de vegetales como carnes. ¿Quiénes somos nosotros para querer modificar una conducta de millones de años? ¿Qué te separa del científico que clona bichos o elabora soja transgénica en un laboratorio? Que la ciencia vaya en contra de la naturaleza "está mal", pero que un pelotudo sin formación venga a discutir que el ser humano no debería comer carne es algo que está absolutamente fundamentado por los estudios realizados en la Universidad del Pepino Enterrado en el Culo de la Ciudad de Vegania.
Disculpen si soy un idiota que ve más positivo luchar en contra de la contaminación, el abuso de recursos naturales (renovables o no) o el reciclaje de elementos no degradables, y mejorar así la calidad de vida de todos, ahora y para un futuro cercano y lejano. Disculpen si no soy tan inteligente como ustedes, que lo único que hacen por la naturaleza es psicopatearnos la culpa que sintieron por haber visto un video de como matan un cordero.
Como diría un tipo a quien admiro -Anthony Bourdain-: el problema de los vegetarianos es no saber cuidar los alimentos y maltratarlos en las cocciones.
En vez de ocupar el tiempo evitando que muera una pobre vaca, sería bueno que tomen cursos de cocina y aprendan a hacer un simple risotto que tenga sabor a algo más que telgopor con aserrín.


El Guerrillero Culinario


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7 comentarios:

Pivní Filosof dijo...

Lo he dicho muchas veces, y lo vuelvo a repetir, el vegetarianismo (y su primo fundamentalista, el veganismo), al menos en lo que respecta a la cultura occidental, es un fenómeno urbano. Si vas al campo, te va a costar mucho encontrar un vegetariano. Es como si un día esos nenes y nenas la carne que su mamá compra porcionada y empaquetada al vacío en el súper no crece en los árboles, sino que viene de un animal muerto.

Pero allá ellos, porque la carne de conejo, ciervo, jabalí, pato, faisán, caballo, ganso, oveja, perdiz, erizo, mulita, canguro, ñandú, avestruz, camello, cocodrilo, chancho, vaca, pollo, pavo y demás bichos que caminan, cuando bien preparada, es exquisita.

marianelita ♥ dijo...

El problema está en que ser vegetariano/vegano se volvió una moda en la que abunda el "caretaje"; no tiene un fundamento ideológico y sólo importa mostrar que uno es un activista hiper cool.

Igualmente me parece que te has cruzado con unos herbívoros bastante nefastos. Te puedo asegurar que no todos somos así como describís. Todavía quedamos algunos que creemos firmemente en respetar las elecciones de los demás y que vivimos de acuerdo a lo que pensamos y predicamos... Aunque seamos los menos.

Por otra parte, te cuento como anécdota que hace 20 años que soy la única vegetariana en mi familia. Jamás me han despreciado un risotto, ni una ensalada, ni alguna comida. Es más, siempre se devoran la mayor parte de lo que llevo. Que la comida tenga gusto a algo más que telgopor con aserrín depende de la mano que se tenga, no de la forma de alimentación.

Espero no te ofendas con esto, pero siempre está bueno escuchar todas las campanas :)


Guerrillero Culinario dijo...

Gracias por tu respuesta. Cruzarme, lo que se dice cruzarme la verdad fueron macanudos. Los vegetarianos agresivos son más bien los que me hablan a través de la web criticándome, salvo un par con quienes hablé en persona y también me trataron de troglodita por comer carne.

No dudo de tu mano en la cocina, para nada, pero no es normal que el vegetariano sepa cocinar. Es algo común que veo en muchos, quizás por la limitación en el uso de los alimentos, o quizás porque no se ocuparon en aprender a cocinar.

D-Wine dijo...

Solo para sumar al no entendimiento, no veo hordas de vegetarianos indignados haciendo piquetes en la puerta de Monsanto porque con los pesticidas están contaminando todos los suelos donde plantar sus vegetales... (pero si se comen una milanesa de soja con glifosato...)

me divierten estos intercambios...

Abrazo

S e r g i o dijo...

El colmo de la boludes son los licuados detox de pasto. Sí, de pasto, grama, cesped!
Ya que explotó el verano podrías postear recetas de buenos licuados.

Ale Mas dijo...

Hola! entiendo tu punto de vista, y no soy vegetariana/vegana lo que si te aclaro es que una cosa son los vegetarianos y otra los veganos, los veganos no consumen nada(ropa, art. limpieza, bebidas, golosinas,etc) que provenga de origen animal. Los vegetarianos para mi son unos hipocritas por que solo siguen una moda y lo hacen para beneficio propio, a los veganos los respeto un poco mas.. en fin, solo queria aclarar eso..Saludos y felices fiestas!

Moderador dijo...

Me pasa igual que vos. No comés carne? Ok, pero no vengas a evangelizarme, o lo que es peor: no me mientas (o al menos investigá bien antes de repetir como un loro razones totalmente falsas).