martes, 6 de marzo de 2012

Choque de titanes en la góndola


Tomar cerveza en Buenos Aires está transformándose en algo muy interesante.

Años atrás las góndolas sólo tenían licuados de cereales fermentados que servían para aplacar la sed mientras comías maní o papas fritas de supermercado viendo un partido de fútbol y haciéndote mala sangre.

Año 2012 y la góndola tiene, por un lado, el mismo arroz fermentado de siempre, y por otro, una gran variedad de cervezas, nacionales e importadas, que vale la pena tomar.

Ya cualquiera puede comprarse una Leffe, una Paulaner, una Urquell o una Estrella Damm. Bueno, no cualquiera, pero si estirás unos pesos el budget tradicional bien podés darte el gusto.

Quizás la diferencia entre una cerveza mediocre y una excelente no es la misma que en un vino. Un vino barato cuesta $10, un vino excelente cuesta $100, y de ahí para arriba de forma exponencial. Una cerveza mediocre cuesta $6. Una excelente cuesta $20 (el litro). Esta característica hace mucho más accesible la posibilidad de migrar de una calidad a otra.

Hace un tiempo me encontré con Pablo Fazio, el CEO de Otro Mundo, quien me desasnó de muchas movidas comerciales que hay alrededor de la cerveza y lo complicado que resulta hoy entrar a un mercado que está acaparado por grandes marcas que se posicionaron en los últimos 30 años y, por otra parte, lo complicado que es encontrar un hueco en la mente de las personas para que prueben cosas nuevas.

Porque nosotros salimos del churrasco con ensalada mixta gracias a que tenía onda comer sushi, recién 20 años después de que lo comieran en el resto del mundo... ¿Con la cerveza nos pasa lo mismo? ... ¿Vamos a empezar a disfrutar de buenas cervezas al menos ahora, unos 1000 años después de que los Belgas hagan cerveza trapista o 500 años después de que los Ingleses inunden los bares de cervezas Ale?

Después de un llamado de mi mejor amigo y, visto y considerando que la noche estaba linda, hacía calor y tenía algunas cervecitas esperando ser absorbidas por mis papilas gustativas, procedí a comprar los ingredientes básicos que acompañan a la cerveza: maní, papas fritas, nachos, palitos, aceitunas.

Olla grande con cubitos y agua. Dos cervezas Antares (que había traído Diego) y cuatro cervezas Otro Mundo (que tenía en la heladera). Terraza. Estrellas. Cerveza... ¿Qué más podía esperar para una noche de Domingo, Teté?

Las cervezas eran (por órden de degustación): Antares Scotch Ale, OtroMundo Strong Red Ale, OtroMundo Golden Ale, OtroMundo Oktoberfest, OtroMundo Nut Brown Ale, Antares Barely Wine.

Antes de que sigan leyendo los próximos párrafos sepan que los tres locos que opinamos sobre cerveza tenemos un único aval: litros y litros de alcohol que consumimos con el único fin de desinfectar nuestra sangre y lograr tener un organismo más puro.

Hecho el disclaimer y admitiendo la falta de conocimiento teórico sobre el tema paso a escribir la opinión de cada uno sobre cada birra deglutida.

Antares Scotch Ale: Básicamente es una cerveza roja, amarga, fácil de tomar y amigable. Una de las preferidas de Diego quien gusta mucho del amargor de la cerveza. Para Pali la cerveza era más fuerte que tomarla tirada, lo cual le acentuaba ciertos sabores que no se sentían viniendo de barril. En mi caso me gusta mucho esta cerveza por ser una roja que te aplaca cualquier fuego que te pueda provocar unas papas con paprika o algún pollito kung pao.

OtroMundo Strong Red Ale: Cerveza roja, con un dulzor original no tan fácil de encontrar en las rojas, un toque picantona. A Diego básicamente no le gustó. Pali se pasó 5 minutos sacando descriptores desde caramelo hasta pico-dulce. Y a mi me gustó mucho por mi forma de ser, siempre queriendo encontrar sabores que se salgan del standard que uno está acostumbrado a tomar. Una cerveza para tomar solita, disfrutar sin excesivo calor ni tampoco tomarla un día de invierno helado. Acompaña a cualquier película de acción. Calculá 1 litro por hora de acción o ciencia ficción.

OtroMundo Golden Ale: Cerveza Ale rubia pero con la textura de una roja ale, cremosa. Una de las cervezas que más nos gustó a los tres. La preferida de Pali por ser una cerveza intensa pero amigable, por no ser una lager común y corriente pero no ser una cerveza fuerte como puede ser una Boris Bolt. Diego se la tomó como agua y yo no me quedé atrás. Coincidimos en que sería una excelente cerveza para combinar junto con sushi, más que nada por la presencia en la boca mucho más firme que una Asahi o una Sapporo.

OtroMundo Oktoberfest: Cerveza típica fabricada para las fiestas originales de Munich. De las cervezas que probamos fue la que generó opiniones más diversas. Pali tomó un trago y sólo dijo una palabra: “Manzana”. Diego la tomó, habló de lo frutal que era y se quedó esperando más. Yo la tomé y me gustó mucho lo distinta que es a los otros estilos y lo similar que es a muchas oktoberfest que tomé. Una cerveza que te puede gustar o no, pero que no dejaría de probarla por ser distinta.

OtroMundo Nut Brown Ale: Ni negra ni rubia, ni fuerte ni suave. Quizás la cerveza que menos nos gustó por no tener acostumbrado el paladar a este estilo. Para Pali, fanática de las cervezas negras, no era ni amarga como una Porter ni potente como una Imperial Stout. Para Diego, a quien no le gustan tanto las cervezas negras, la sumó a la lista de las que no lo van a volver loco. Para mí, que me gusta tomar cosas raras, tampoco me pareció tan rara. Quizás sea una cerveza para un paladar que quiera una mezcla entre rubia y negra, así que, si te gustan las morochas, acá tenés una embotellada.

Antares Barely Wine: Cerveza de alto contenido alcohólico, mucho lúpulo, fuerte, intensa, picante. Quizás era una de las que más esperaba por ser la que más me gusta de las cervezas de Antares. La dejamos para el final porque el contenido de alcohol y su persistencia hacen que la cerveza se quede en el cuello por un rato. En botella resulta ser distinta a la tirada pero sigue el mismo estilo, básicamente porque el alto contenido alcohólico la hace una cerveza que siempre va a tener aromas y sabores cubiertos del picante del alcohol. Pali no es fan de las cervezas fuertes y esta no es una excepción. Diego, al igual que yo, es fanático de todas las bebidas que superen, por lo menos, los 9º de alcohol. Y yo tomo Barely Wine hasta bajo la ducha. Sin dudas es una cerveza que cumple con las expectativas si querés algo intenso, fuerte, hasta casi diría “violento” en la boca. No apta para gente delicada. Hermana de la Boris Bolt de 8.5º o la Amsterdam Navigator de 8,6º.

El podio de Pali: OtroMundo Golden Ale, Antares Scoth Ale, OtroMundo Nut Brown Ale
El podio de Diego: Antares Barely Wine, OtroMundo Golden Ale, Antares Scotch Ale
Mi podio: Antares Barely Wine, OtroMundo Strong Red Ale, OtroMundo Golden Ale

Quizás lo mejor de esta cata de cervezas fue darnos cuenta de que, por menos rica que nos haya parecido alguna de las birras, seguían siendo cervezas muy por encima del standard que uno está acostumbrado a tomar. La menos rica de todas valía la pena comprarla si la comparábamos con las cervezas de litro de consumo masivo.

Es sólo cuestión de tirarse a la pileta.







El Guerrillero Culinario

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1 comentario:

Zidd Finnegan dijo...

Barley para acompañarla con un buen Puro.
Scotch para acompañar un buen lomo de cerdo.
Golden para una buena sessions con amigos!
muy buena reseña! saludos!