miércoles, 23 de abril de 2014

No entiendo a los gourmands

El fanatismo le toca la puerta a todos, incluso a los adoradores de los choripanes, foie gras y hasta a los japoneses comiéndose pulpos vivos.

Algunos tipos de fanatismos, como el del Vegetariano, van de la mano de posturas políticas y sociales respecto a los pobres animales que sufren tanto mientras se desgrasan a la parrilla. Quizás no comparta su postura pero la opinión tiene un fundamento personal incoherente que mucho no se debería discutir. Son así, y si no te gustan no los invitás a tu casa, pero tampoco hay que cambiarlos.

Sin embargo hay otros fanatismos, como el del gourmand.

Éste fanatismo suele aparecer en la mente de las personas que viajan mucho y, como se la pasan conociendo lugares, prueban muchos estilos gastronómicos. Al conocer diferentes culturas empiezan a tomar como básicos a los alimentos que, para otros mortales más Nac&Pop como nosotros, serían grandes lujos culinarios. Para mí comer sushi es algo caro, caro porque me sale más caro que comer milanesa, entonces lo caro me dicta el bolsillo y como rara vez sushi. Para el gourmand comer sushi es como lo mínimo que puede comer cualquier día de la semana. ¿Una milanesa? Sí, la de Casa Cruz. ¿Una milanesa del mercado? El gourmand no te come comida corriente...

Ésto pasa en todos los órdenes de la vida. El hombre se mal acostumbra a todo y necesita emociones más grandes, más fuertes, con intensidades que rozan los límites de la insanía. Así el que tiene un BMW quiere un Porsche y sobrepasar la barrera de los 300 kilómetros por hora, el que tuvo sexo con las mujeres más hermosas que te podés imaginar incursiona con travestis ex jugadores de fútbol de las inferiores, y el que comió sushi en Japón quiere comerse al pulpito vivo (ese que cortan en partes y mientras se intenta agarrar del palito se lo meten en la boca)...

... y ¿por qué no perro en China, gato en Bolivia o seso de mono vivo en Guinea?

No dejan de ser fanáticos. Comen porque hacen de comer una necesidad imperiosa de crecimiento emocional por un vacío (y no hablo del corte de carne) en sus vidas personales. Esta gente no se conforma con un whisky común. Tampoco se conforma con un Single Barrel. Necesitan el mejor, ese que es edición limitada de la edición limitada, ese que firmó el fabricante media hora antes de morirse. Para el gourmand la milanesa del bodegón no es más que una planchuela de carne seca e inmunda que no merece el más mínimo respeto. Ellos, para comer carne seca, comen Charqui, en medio del Salar de Uyuni, maridado obviamente con un Yacochuya 2001, porque para ellos, vinos de menos de seiscientos pesos, no son vinos.

Si bien este tipo de fundamentalista es necesario para el crecimiento de los polos gastronómicos ¡Ojo! Puede que un día se aburran de comer, como se aburren de los platos simples, y pasen a focalizar su energía en otra cosa, sea coleccionar autos, aprender idiomas o tocar instrumentos. Y en ese mismo instante... ¿qué vamos a hacer con tanto restaurante de comida fusión, autor y molecular?...

Yo iría buscando alternativas a tanta cocina molecular e ingrediente extraño...

Por las dudas... ¿vio?

El Guerrillero Culinario

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5 comentarios:

mayra vega dijo...

Pienso igual,cuando veo programas de cocina y ponen una espuma de pato con humo de maracuyá y q se yo cuanta mierda perdón por no ser fina pero eso no t lo como ni lo inhalo ni de joda jaja ��

VINOS EN CORDOBA dijo...

Excelente nota !! Llena de verdad, bastante cultura y bello sarcasmo. Felicitaciones !! ROBERTO

Ana Astri-OReilly dijo...

Lo que más me rompe las pelotas es que se creen derecho a juzgar a los simples mortales como nosotros.

delia lema leis dijo...

Si son todos muy finos y te quedas afuera o te dejan afuera
muy bueno tu comentario

delia lema leis dijo...

excelente comentario
acuerdo en todo