jueves, 8 de octubre de 2015

Fragmentos parte 4. Yo, el que cocina.

Sinceramente no recuerdo cuándo decidí convertirme en cocinero. O si lo habré decidido.

Un poco me da pena no recordarlo. De lo que estoy seguro es que no fue ni el día que decidí anotarme para estudiar cocina ni el primer día del curso.

No se es cocinero estudiando. Ser cocinero se siente. Es algo que se vive. Supongo que será similar a ser padre. De repente uno lo es. Te nace (el pibe, y las ganas de cocinar).

Para mí ser cocinero es la mezcla justa entre lo que me gusta hacer y las libertades que uno puede tomarse. Al cocinero no se le reclama liderazgo. Al cocinero se le permiten más errores. Pero el cocinero tiene que aprender a vivir sin el reconocimiento de lo que se hace en la cocina. El Chef es responsable, el Chef se lleva los laureles. ¿El cocinero?... 

El cocinero, cocina.


He ido a muchos restaurantes donde charlé más con los cocineros que los chefs. No me cae mal hablar con el chef, pero me siento más a gusto reconociéndole el mérito al que se quema, se corta, se raspa, y sigue ahí, cocinando. Un poco por empatía, pero también porque creo tan importante quien sabe aplicar la fórmula, como su inventor. 

Muchas veces me consultaron por lugares adonde ir a estudiar gastronomía. "¿Es bueno el I.A.G.?" me preguntaban como poniendo en tela de juicio la calidad de la institución. "¿Conocés el Colegio del Gato Dumas?" indagaban esperando que les tire la posta del siglo, los números del Quini-6.

Y qué sé yo... aprender no depende de ellos, depende de vos.

Receta más, receta menos, técnica más, técnica menos, estudiando no se aprende a cocinar. Los institutos te van a dar los instrumentos necesarios para que, si te gusta cocinar, cocines bien. Pero cocinar va a ser algo personal.
Ahora, si sos medio zoquete, un tanto lento, o carecés de habilidades, por más que te enseñen a hacer un hervir agua no te va a salir bien. He visto alumnos en mi mismo curso a los que no se les caía una idea. Esas personas a las que les das todo servido y tiran la bandeja.

También me crucé con gente que no sabe hacer una polenta pero decoraba tortas como obras de arte, y yo no te decoro un lemon pie bien ni con suerte... parece que se le hubiera reventado la espuma para afeitarse en aerosol sobre la tarta. Admito ser un queso decorando, porque tampoco me siento a gusto.

Por otro lado me topé con personas a las que les dabas diez minutos de información y crecían años luz en la cocina. Apasionados. Gente a la que le explicabas la salsa bechamel y ya lo veías haciendo una holandesa sin que se le corte. 

Hay para todos los gustos. Y todos en el mismo curso. Entonces, el curso no dictamina tu futuro. Depende de cada uno saber elegir qué camino tomar, fuera de las habilidades y los comodismos, porque recuerdo haber estudiado 4 años en la U.A.D.E. y recibirme de Licenciado en Informática y no haber sacado el diploma una sola vez en la vida ni siquiera para verlo. 

Había hecho una carrera porque me resultaba fácil... y hoy, 13 años después, te digo que habría dado lo que sea por darme cuenta que quería ser esto... cocinero.

Pero nunca es tarde para el que empieza. Quizás estás acá porque te gusta cocinar, o porque esperabas que te aclare algo.

Cociná. Y ahí te vas a dar cuenta si es lo tuyo.

Lo demás es historia.






Guerrillero Culinario


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2 comentarios:

Nati Dcampo dijo...

Me gusta mucho como escribis! Transmitis un montón.. Y se te nota humilde y copado jaja Me dejas pensando en que a uno le gustaría hacer algo pero después también hay que ver si tenes madera o no.. Yo a mi hijo le digo mientras le pongas ganas y amor algo va a salir.

German Borrello dijo...

Chango! Yo también estudié informática...alcoyana alcoyana (?)
Abrazo